En lo que fue el último episodio de la Guerra de la Última Alianza entre Elfos y Hombres, vencidas ya las huestes de Sauron en Dagorlad, el ejército comandado por Gil-Galad y Elendil asedió Barad-dûr durante siete años. Sufrieron muchas pérdidas por el fuego, los dardos y las flechas de los sitiados, pero finalmente la tomaron tras la derrota de Sauron al final de la Segunda Edad.
Fue derribada por los elfos, pero sus cimientos no pudieron ser destruidos, ya que habían sido asentados con el poder del Anillo Único y éste seguía existiendo. Isildur cortó el Anillo de la mano de Sauron, pero no quiso destruirlo. Durante un tiempo los Dúnedain montaron guardia junto a los restos de la torre, pero nadie se atrevió a morar en la tierra de Mordor, por causa del terror del recuerdo de Sauron.
Tras su retorno a Mordor miles de años más tarde, en el 2951 T. E., Sauron la reconstruyó rápidamente desde los cimientos que permanecían enterrados. Su lugarteniente en Barad-dûr en esa época era el númenóreano negro conocido como Boca de Sauron. Fue destruida definitivamente con la caída de Sauron, al final de la Tercera Edad, cuando el Anillo fue arrojado al Monte del Destino por Frodo.
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