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viernes, 21 de diciembre de 2012

Los 10 errores mas importantes en la adaptación al cine del señor de los anillos

Todas las adaptaciones de libros a películas cine cojean en un punto u otro. Algunas salen casi perfectas y otras se pasan el libro por el forro.
El Señor de los Anillos es una mezcla de ambos extremos. Aunque consigue sacar unas grandes películas y mantener una base sólida y fiel comete algunos errores graves. Y no son detallitos sin importancia, son cosas que se sacan de la manga o bien ausencias imperdonables.
Por ello, he decidido hacer este artículo dónde comento los 10 errores garrafales de la adaptación al cine de la trilogía de El Señor de los Anillos. Hay más, pero aquí destaco los que me parecen más importantes.


1. Merry y Pippin se unen a Frodo y Sam

Entiendo que hay que ahorrar tiempo en este tipo de películas… pero ¿qué es eso de que Merry y Pippin aparezcan de súbito en un huerto, y sin comerlo ni beberlo empiecen a acompañar a Frodo y Sam en un peligroso viaje del que no saben nada?
En el libro, Pippin, aunque a regañadientes, acompaña a Frodo y Sam desde Hobbiton con conocimiento de causa. Merry los aguarda en Los Gamos y allí se une a ellos para proseguir juntos.


¿Merry y Pippin saliendo de entre la hierba?

2. El viaje de los hobbits

Aquí es dónde La Comunidad del Anillo mete un tijeretazo al libro que lo flipas. Salvo por algún encontronazo con los Jinetes Negros, los cuatro hobbits prácticamente se teletransportan sin problemas a la aldea de Bree.
Pues bien, en el libro están a punto de no llegar, en muchas ocasiones. Se pierden en el Bosque Viejo, y son salvados por Tom Bombadil, personaje misterioso pero importante al que no se le ve el pelo en la película.
Y tras librarse de una buena, los tumularios, espíritus de antiguos reyes de Arnor, corrompidos por el Rey Brujo, les atacan y capturan en las Quebradas de los Túmulos, pero vuelven a ser salvados por Tom.
Tampoco aparece Radagast, primo de Gandalf que tiene un papel en la trama de Saruman y la captura de Gandalf en Orthanc.
De todo esto no se sabe nada en ninguna película…



Tom Bombadil es uno de los grandes desaparecidos en las películas…

3. Glorfindel y Arwen

Después de que El Rey Brujo hiriese a Frodo con el puñal de Morgul, se suponía que Glorfindel, un legendario guerrero Elfo que acabó incluso con la vida de un Balrog, era quién debía montarle a lomos de su caballo Asfaloth y llevarle a salvo a Rivendel.
Fue él quien mantuvo a raya a los nueve Nazgûl y salvó a Frodo. Pero en vez de eso, en la película, va y aparece… Arwen. Supongo que por el simple hecho de alimentar la historia de amor de turno, que si no metemos en una película, nos morimos.



Glorfindel iba a hacer su aparición estelar y apareció Arwen en su lugar…

4. Reforjando Nársil. Nace Andúril.

Este fallo es grave e inexplicable. Simplemente, cuándo la Compañía emprende su viaje desde Rivendel, ya se había forjado la Llama del Oeste, Andúril, a partir de los fragmentos de Nársil, la hoja de Elendil y Aragorn la llevaba consigo. Así que la empuñó durante todo su viaje desde Rivendel hasta la Puerta Negra.
Pero, por algún extraño motivo, en las películas, no la vuelven a forjar hasta El Retorno del Rey, y Elrond hace un largo viaje en solitario para darle la espada a Aragorn. Y lo mejor, es que es Arwen quién le dice a Elrond que forje de nuevo la espada. Supongo que una vez más había que mearse en el libro para alimentar la historia de amor.



Cuando Aragorn partió junto a la Compañía, ya llevaba a Andúril

5. Faramir encuentra a los Hobbits

Este no es tan importante pero también se las trae. Digamos que Faramir es mucho más amable y sensato en el libro que en la película.
Tras su encuentro en Ithilien, los hobbits están brevemente con los montaraces de Faramir, siendo interrogados pero liberados al poco tiempo, al ver Faramir sus buenas intenciones.
En la película, Faramir los hace prisioneros, los lleva hasta las ruinas de Osgiliath, bien cerquita de los orcos y los Nazgûl y casi envía el Anillo a su padre. Y al final, cambia de idea…



Faramir nunca llevó a los hobbits prisioneros a Osgiliath, tan cerca del enemigo…

6. La batalla del Abismo de Helm

Aquí, son muchos pequeños detalles que voy a enumerar: Éowyn no estuvo en el Abismo de Helm, sino que se quedó en Édoras. Los Elfos tampoco estuvieron en la batalla, los metieron con calzador y sin ningún motivo, y Haldir no murió allí. Éomer sí estuvo desde el principio, luchando junto a Aragorn y junto a Gimli, y el que llegó al amanecer como refuerzo junto a Gandalf con los jinetes de Rohan fue Erkenbrand.Y otros tantos pequeños detalles de la batalla: por ejemplo, los rohirrim eran muy inferiores en número, pero eran muchos más de los que aparecen en la película.Y siendo ya muy puntilloso, Gimli acabó con 42 enemigos, no con 43 como dicen en la película…
Lo que en conjunto es un desastre, vaya…



El que llegó junto a Gandalf como refuerzo fue Erkenbrand. Éomer luchó toda la noche en el Abismo

7. El sitio de Gondor: Imrahil y Sûladan

Aquí la cosa se desmadra bastante. Minas Tirith opuso mucha más resistencia durante su batalla contra Mordor. Para empezar, contaban con la ayuda del príncipe Imrahil y su tropa de élite, los caballeros de Dol Amroth. Estos hombres estuvieron resistiendo largo tiempo en la puerta y conteniendo al enemigo. De ellos no se ve ni la sombra en el cine. Cuando Rohan llegó en ayuda de Gondor, Imrahil lideró a sus caballeros y cabalgó junto a Éomer durante la batalla.
Y los Haradrim y sus Mûmakil no llegaron tarde a la batalla, cuando los orcos se batían en retirada. Estuvieron desde el principio asediando las murallas. Nada se sabe de su líder, Sûladan el Rey Serpiente, a quién Théoden dio muerte en la batalla del Pelennor en un choque entre la caballería de Rohan y Harad.



El príncipe Imrahil y sus caballeros de Dol Amroth fueron cruciales en la defensa de Minas Tirith

8. Los muertos y la Compañía Gris

Otro desastre. Los muertos que Aragorn consigue reclutar y llevar a la batalla contra Mordor en Minas Tirith, nunca estuvieron en los campos de Pelennor.
Aragorn los usó para liberar el sur de Gondor y reunir tropas de refuerzo con las que llegaría a Minas Tirith y ganaría la batalla, uniendo sus fuerzas con Éomer, pero nunca subieron a los barcos que navegaban hacia la Ciudad Blanca. En cuánto Aragorn llegó a la batalla, Gondor lanzó un contraataque desde dentro de la ciudad, en vez de quedarse esperando a que unos muertos que nunca estuvieron allí hicieran el trabajo…
Tanto durante este pequeño viaje como durante la batalla, le acompañó, además de Legolas y Gimli, la Compañía Gris, un grupo de Dúnedain compañeros de Aragorn y entre los cuales estaban también Elladan y Elrohir, los hijos gemelos de Elrond. Ni rastro de ninguno de ellos en la película. Imperdonable.



Los muertos no pisaron los Campos de Pelennor. Aragorn dirigió a la Compañía Gris y a los supervivientes del sur de Gondor

9. La Puerta Negra y La Boca de Sauron

Poco que decir en este aspecto, salvo que en el libro, Gandalf rehúsa las condiciones impuestas por el lugarteniente de Sauron en la Puerta Negra y le dice que vuelva con su señor, mientras que en la película, Aragorn, sin decir una palabra, le corta la cabeza sin más. Con un par…
Los hombres del Oeste que plantaron cara a Sauron en la Puerta Negra, también eran muchísimo más numerosos. Merry no estuvo en esa batalla, pues se estaba recuperando de su encuentro con el Rey Brujo en las Casas de Curación. Pippin, sí luchó y para intentar estar a la altura de Merry (que había derrotado al Rey Brujo junto a Éowyn) mató durante la batalla a un enorme Troll.



Aragorn no puso fin a las “negociaciones” decapitando a la Boca de Sauron
…

10. El Saneamiento de la Comarca y la muerte de Saruman

La Guerra del Anillo no acaba exactamente cómo en la película de El Retorno del Rey, con la destrucción de Sauron y Barad-Dûr. Se dejan un capítulo importante. Cuando los cuatro hobbits regresan a la Comarca tras largo tiempo, se encuentran con una rebelión encabezada por los hombres de Saruman, que había escapado de la torre de Orthanc en Isengard.
Sin embargo, con Frodo y compañía, los hobbits derrotaron rápidamente al enemigo en la decisiva Batalla de Delagua, y Gríma, Lengua de Serpiente apuñaló a Saruman a traición. Los arqueros hobbits abatieron al Gríma mientras intentaba escapar.
En el cine, Saruman muere al principio de El Retorno del Rey, tras ser expulsado por Gandalf de la Orden de los Istari. En vez de quedarse prisionero en Orthanc junto a Gríma, este apuñala a Saruman por la espalda, cayendo desde lo alto de la torre, y Legolas mata a Gríma de un flechazo…
Una buena forma de cerrar la muerte de Saruman si no se tenía intención de enseñar el Saneamiento de la Comarca, conflicto que pone fin a la Guerra del Anillo. Aunque no deja de ser un error grave…


Saruman murió mucho tiempo después de que los Ents tomaran Isengard. Fue asesinado por Gríma en la Comarca

Y hasta aquí los fallos más destacables. Hay detalles y detalles, otros más o menos importantes según los valoréis cada uno, pero seguro que muchos de los que habéis leído los libros y visto las películas coincidiréis en que más de uno de estos errores son injustificables, por difícil que sea convertir un libro en una película.

El hobbit: Un viaje inesperado', agotador pero gozoso regreso a la Tierra Media

Si en el prólogo de ‘La comunidad del anillo’ se nos contaba la creación y la pérdida del Anillo Único, incluyendo una gran batalla en la que Sauron era derrotado, en ‘El Hobbit: Un viaje inesperado’ toca ver el declive del reino de los enanos —de nuevo el mensaje de la corrupción por el poder y la riqueza— y la pérdida de Erebor ante la llegada del dragón; como ahí no hay un enfrentamiento entre ejércitos, más adelante se incluye un flashback sobre un sangriento combate donde Thorin demostró su valor y se ganó el apodo de “Escudo de Roble”. Asimismo, en el viaje encontramos localizaciones similares, cuando no idénticas (Rivendel), pero las semejanzas con las anteriores películas no se quedan ahí, y no es por adaptar al mismo autor sino por falta de ideas y de valentía por parte de Jackson, que desde que ganó el Oscar se ha acomodado y parece seguir los pasos de George Lucas. Ejemplos de autoplagio: Gandalf enfadado en la casa de Bilbo (simulando que aumenta de estatura mientras oscurece la habitación), Bilbo descubriendo que el Anillo le hace invisible del mismo modo que pasó con Frodo, Thorin convertido en otro Aragorn, la escena en la que corta el brazo al orco es como la de Sauron perdiendo los dedos de la mano…




A la constante sensación de déjà vu, que hasta cierto punto es comprensible y disculpable —los millones de fans demandan guiños a las otras entregas de la saga—, hay que añadir el mayor problema del film, que Peter Jackson se preocupa más por la recreación de la Tierra Media —con su amplio repertorio de criaturas fantásticas— que por el desarrollo de los personajes y la coherencia narrativa, apostando por asombrar al público con un mundo cargado de magia artesanal y digital en lugar de cautivar con el relato y la puesta en escena, que a veces es lamentable. Resulta absurdo que parte del gancho de ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ sea ir a verla a una sala que ofrezca el 3D HFR y ya en el prólogo la secuencia esté triturada en tomas cortas muy cercanas a la acción, impidiendo que se vea nada. En otras ocasiones, recurre a planos generales donde la cámara se mueve por todo el escenario a una velocidad mareante, pensando más en sacar partido al presupuesto que en el punto de vista más apropiado para cada momento.

Si el espectador debe experimentar el viaje a través del bajito y nervioso Bilbo —a veces parece Woody Allen en versión hobbit—, que nunca ha salido de la Comarca y teme haber cometido un grave error, ¿no debería estar la cámara más pegada al suelo, capturar la mirada de quien ve todo por primera vez (y a un tamaño desproporcionado) y sugerir que en cualquier momento puede aparecer un peligro mortal? En lugar de eso parece que Bilbo también ha visto ‘El señor de los anillos’ y ya poco le sorprende. No ayuda que el metraje roce las tres horas, cuando hay pasajes tan innecesarios como el del erizo moribundo; convertida la película en una cadena de pequeñas aventuras que se resuelven de manera más o menos similar —todo se complica tanto que tiene que intervenir la suerte o aparecer Gandalf en el último segundo—, se echa en falta mayor cohesión, progresión y ritmo en un conjunto que a veces resulta demasiado mecánico, prefabricado, diseñado para justificar la gran inversión y el 3D. Por suerte, siempre nos quedarán los actores.



No pretendo restar mérito al formidable trabajo de diseño de producción, de integración de los efectos visuales, de maquillaje, fotografía… y Peter Jackson lo ha coordinado todo y ha peleado por sacar esto adelante, que a mí particularmente me parece una estupenda noticia, no todos los años tenemos la suerte de ver un espectáculo de fantasía tan ambicioso, destinado a todos los públicos. No otra aburrida historia romántica para adolescentes o una simplona montaña rusa para los más pequeños. Aprecio este estreno y los que están por llegar. Pero tengo claro que lo que mantiene a flote ‘El hobbit: Un viaje inesperado’, lo que la convierte en algo más que un lujosa fiesta de disfraces y fuegos artificiales, es el reparto. No debe ser fácil interpretar en una producción de estas características, rodeado de pantallas verdes y de bichos inexistentes, o que suenen auténticos los diálogos de los enanos o los elfos, pero este elenco lo consigue. Thorin hablando de lealtad, Gandalf confesando a Galadriel que tiene miedo, Gollum descubriendo que ha perdido lo que más le importa, Bilbo hablando sobre el hogar… son los mejores momentos del film.

‘El hobbit: Un viaje inesperado’ es posiblemente la más floja adaptación de Tolkien que ha dirigido Jackson hasta el momento, pero no olvidemos que tras ‘La comunidad del anillo’ llegaron ‘Las dos torres’ (‘The Lord of the Rings: The Two Towers’, P. Jackson, 2002) y ‘El retorno del rey’, dos entregas netamente superiores, estoy convencido de que nos esperan grandes momentos. Sin duda, lo peor es que hay que esperar un año para ver la siguiente…