miércoles, 20 de febrero de 2013

Thorin



Thorin II Escudo de Roble es un enano del linaje de Durin. Nacido en la Montaña Solitaria en 2746 de la Tercera Edad, es hijo de Thráin II y nieto de Thrór, el último rey bajo la Montaña antes del ataque de Smaug el Dorado. Murió a los 196 años.

Siendo menor de edad (26 años) fue expulsado, junto a su abuelo y a su padre de Erebor, por acción del Smaug, en 2770 T. E.; huyendo hacia el sur con una pequeña compañía e instalándose en las Tierras Brunas.

Al morir su abuelo a manos de Azog el Orco en las Puertas de Moria; su padre Thráin II comienza la Guerra entre Enanos y Orcos (2793-2799 T. E.), para vengar la muerte de Thrór; de la que Thorin participa activamente siendo todavía muy joven y valeroso. Es en la Batalla de Azanulbizar donde obtiene su apodo, puesto que se cuenta que:


(...) su escudo se partió, y que él lo arrojó, y con el hacha cortó una rama de roble que sostuvo en la mano izquierda para parar los golpes asestados por sus enemigos o esgrimiéndola como una porra.

— J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos, «Apéndice A».



Al terminar la guerra junto con su padre, y el resto de su pueblo iniciaron una vida errante, hasta que por fin se instalaron en las Montañas Azules(se cree que en las ruinas de Nogrod). Después de la desaparición de Thráin II, Thorin se convirtió en Rey de su pueblo y heredero de Durin a los 95 años de edad. Allí prosperó con la producción de artículos de hierro, y también la población creció con la llegada de muchos Enanos errantes. Pero nunca olvidó al Dragón de la Montaña Solitaria y tuvo deseos de volver a esta y recuperar sus riquezas, matando a Smaug.

En enero de 2941 T. E. y cuando volvía de un viaje a Rivendel, se encontró en Bree con el Mago Gandalf y allí tramaron la idea de recuperar Erebor. Un mes más tarde contactan a Bilbo Bolsón e inician la travesía hacia la Montaña Solitaria junto a una compañía de doce Enanos, entre los que se encontraban sus sobrinos Fíli y Kíli.



Tras meses de peripecias en donde fueron atacados por tres Trolls en las Landas de Etten; por Trasgos en las Montañas Nubladas (Salvado por las águilas de Gwaihir); atacado por las arañas en el Bosque Negro y capturado como Bandido por los Elfos Silvanos de Thranduil. Llegó aEsgaroth y de allí se dirigió a tratar de conquistar de nuevo la Montaña Solitaria.

El Dragón Smaug, molesto por la presencia de Bilbo y los Enanos de Thorin salió de su guarida enfurecido y atacó a Esgaroth, donde fue muerto por Bardo el Arquero. Enterado de esto, Thorin procedió a ocupar sus antiguas estancias y se proclamó como nuevo Rey bajo la Montaña.

Pero la historia no habría de acabar allí: Bilbo encontró y escondió la Piedra del Arca porque pensaba que sería un buen pago por sus servicios de "saqueador" (para eso había sido contratado en un principio, por su pequeña estatura). Thorin la buscó sin éxito por todos los rincones de Erebor y no la encontró. Tres días después de la recuperación del Reino Bajo Montaña, llegaron hasta los pies de la misma un ejército compuesto por Hombres y Elfos dispuestos a solicitarle a Thorin una parte de las riquezas de la Montaña, en compensación por las pérdidas ocasionadas por Smaug a la Ciudad del Lago. El Rey enano se opuso y se encerró en Erebor. Viendo esto, Bilbo decidió usar la Piedra del Arca como prenda de solución del conflicto, dándosela a Bardo, hombre del Valle. Al enterarse Thorin maldijo a Bilbo y lo echó.

Al momento de producirse el ataque de Hombres y Elfos contra la Montaña Solitaria, los trasgos y los huargos, llegados de todas partes de las Montañas Nubladas y al mando de Bolgo hijo de Azog; atacaron a Thorin, buscando venganza de su anterior humillación; produciéndose lo que se llamó la Batalla de los Cinco Ejércitos. Allí, El Rey bajo la Montaña, luchó valientemente con su espada Orcrist la Hiende Trasgos, donde dio muerte a muchas criaturas de la oscuridad. Sin embargo, en la lucha para conservar lo que había ganado, Thorin fue herido de muerte. Pero antes de morir, en su agonía, pidió perdón a Bilbo por su coraje y sabiduría. Fue enterrado en lo más profundo de la Montaña con la Piedra del Arca sobre el pecho y su fiel espada sobre su sepulcro. Así, su última morada se convirtió en el punto de aviso de la venida de ejércitos de trasgos u orcos, al resplandecer Orcrist cerca de éstos.

Thranduil


Primera Edad


Aunque no hay referencia explícita acerca de ello en la obra de Tolkien, es muy probable que Thranduil naciera en el reino de Doriath, en Menegroth, pues era este el bastión de los elfos Sindar en Beleriand. Además, su padre Oropher era pariente de Celeborn, quien a su vez era pariente de Thingol. Una gran prueba que sustentaría esta teoría sería el que Thranduil, al detectar la presencia de Sauron en el sur del Bosque Negro, construiría una fortaleza subterránea en el norte del bosque, emulando las cavernas de Menegroth, claro que a una escala mucho menor, partiendo del hecho que no contaba con la ayuda de los hábiles cavadores Nogrod con los que contó Thingol en la Primera edad. “(…)excavó, bajo una arbolada colina cuyas laderas eran bañadas por el río y quizás a imagen de Menegroth; “(…)una fortaleza y amplias estancias subterráneas…”

Su nacimiento en Menegroth podría justificar su gran prevención y desconfianza hacia los enanos, pues probablemente habría luchado contra las huestes Nogrod en la ruina de Doriath.

Viajes

Tras la segunda y definitiva caída de Doriath a manos de los hijos de Fëanor, es probable que junto con los Sindar restantes y los supervivientes de la caída de Gondolin, Thranduil marchara a la isla de Balar y posteriormente a Ost-in-Edhil hasta su caída en 1967 SE.

Las primeras referencias que encontramos a Thranduil en la obra de Tolkien datan de comienzos de la Segunda Edad del Sol cuando, al ser destruido el subcontinente de Beleriand. Los elfos que desearon quedarse tras la Guerra de la Cólera emigraron hacia el este, Thranduil entre ellos.

En el bosque de Lothlórien se estableció una importante población de elfos procedentes de dicha migración. Estaban formados por una amalgama de Noldor, Nandor y Sindar, mayoritariamente éstos últimos. Es posible que hubiera también entre ellos Elfos Silvanos. Estaban gobernados por Oropher, el padre de Thranduil.

Oropher y Celeborn, parientes, tenían diferencias que terminaron por provocar la marcha del primero fuera de Lórien, junto con un grupo de Sindar fieles. Éstos se encaminaron hacia el norte, adentrándose en el Bosque Verde y mezclándose con los Elfos Silvanos, descendientes de los Avari, y del que Oropher se convertiría en rey. “(...) Oropher ... se había retirado hacia el norte, más allá de los Campos Gladios. Esto hizo para librarse del poder y la intrusión de los Enanos de Moria ... y también le ofendían las intrusiones de Celeborn y Galadriel de Lórien. ...”

Ascenso al trono

Al término de la Segunda Edad se produce la guerra de la Última Alianza. Cuando Oropher y Amdír/Malgalad de Lorien se enteraron de la alianza, aún sin ser convocados acudieron con sus valientes pero mal equipadas huestes silvanas.(...)“Los Elfos silvanos eran osados y valientes, pero estaban mal equipados en armaduras y armas, comparados con los Elfos del oeste; también eran independientes, y no estaban dispuestos a someterse al mando supremo de Gil-galad.” Amdir murió en la batalla de Dagorlad “(...) Malgalad y más de la mitad de los suyos perecieron en la gran batalla de Dagorlad, habiendo quedado separados de grueso del ejército y empujados hacia la Ciénaga de los Muertos. ...”. Probablemente cegado por la ira, y desobedeciendo las órdenes de Gil-Galad, Oropher atacó Barad-Dur con sus guerreros de élite, tal vez creyendo que las fuerzas de Sauron estaban más débiles de lo que en realidad lo estaban después de Dagorlad. Este error le costó la vida al rey elfo, al igual que a una gran cantidad de elfos silvanos. "(...) Oropher murió en el primer ataque a Mordor, avanzando a la cabeza de sus más bravos guerreros, antes de que Gil-Galad alcanzara a dar la señal de ataque. ..."

Thranduil tomó el mando de las fuerzas silvanas restantes en el ataque final a Barad-Dur, y posteriormente ascendería al trono, perdiendo varios años en llevar la normalidad a su reino. Era el 3434 SE y ésta estaba a punto de terminar. “Thranduil su hijo sobrevivió, pero cuando la guerra terminó ... volvió a su patria sólo con la tercera parte del ejército que había partido a la guerra.”

Reinado

El reinado de Thranduil tiene lugar principalmente en la Tercera Edad.

Los primeros hechos relevantes se producen sobre el año 1050 TE, cuando se detecta la presencia de un nigromante al sur del Bosque Verde. El reino de Thranduil se empieza a empequeñecer y a llenar de criaturas malignas que él consigue mantener a raya. Finalmente el nigromante resulta ser Sauron, y un ataque rápido dirigido por el Concilio Blanco consigue ponerlo en fuga durante algunos siglos. El Bosque Verde ya pasó a llamarse Bosque Negro.

Dos milenios más tarde, Thranduil aparece de nuevo en las historias recogidas por Tolkien, cuando Bilbo Bolsón y sus compañeros Enanos atraviesan sus dominios. Thranduil retiene a estos extraños, pues su recelo hacia el exterior le parecía la mejor defensa de su reino. Después tendría lugar la Batalla de los Cinco Ejércitos, en la que Thranduil participaría con un ejército de elfos.



Durante la Guerra del Anillo, Thranduil actuó directamente ya que luchó junto a los Enanos y los Hombres de la Ciudad de Valle en la Batalla de la Ciudad del Valle. También y de modo indirecto tuvo parte en la destrucción del anillo pues envió a su hijo Legolas Hojaverde, al Concilio de Elrond siendo nombrado en el mismo parte de lo que se llamaría la Comunidad del Anillo.

Se ignora si Thranduil abandonó la Tierra Media en algún momento de la Cuarta Edad, pero es el único de los grandes señores élficos del cual esto no se afirma en los libros de Tolkien.

Faramir



Historia


Las primeras etapas de la vida de Faramir no están descritas detalladamente en la narración principal de El Señor de los Anillos, pero se desarrollan en mayor medida en los apéndices. Se relata que Faramir nació en el año 2983 de la Tercera Edad y que su padre era Denethor II, un hombre de estirpe noble dada su pertenencia al linaje de los senescales de Gondor, cargo que asumió un año después del nacimiento de Faramir. Denethor se había casado con Finduilas, hija del príncipe Adrahil de Dol Amroth; sin embargo, ella había muerto cuando Faramir tan solo tenía cinco años, lo que le dejó al joven «un recuerdo de una dulce belleza lejana, y de su primer dolor».

En los años que siguieron a la muerte de Finduilas, Denethor se volvió un hombre sombrío y apartado de su familia. Sin embargo, la relación entre Faramir y su único hermano, Boromir, quien era cinco años mayor que él, se volvió indiscutiblemente más cercana. Los dos hermanos se tenían en muy alta estima uno a otro y, tanto durante la infancia como durante los años posteriores, no existió ningún tipo de rivalidad o celos entre ellos a pesar del favoritismo explícito de Denethor hacia su hijo primogénito. Con un hermano algo autoritario y un padre bastante severo —cuyo fuerte carácter, sumado a su estatus de «señor de los Númenóreanos», intimidaba a Faramir—, el joven hermano de Boromir solía verse obligado a callar sus propias opiniones y a soportar todo aquello que le disgustaba o lo dejaba disconforme. Entre otras cosas, a Faramir le desagradaba que su padre recibiera frecuentemente al mago Gandalf, quien ocasionalmente visitaba Minas Tirith, la capital de Gondor. A pesar de esto, dada su avidez de conocimientos, Faramir aprendió mucho de Gandalf, sobre la historia de su propio reino y sobre la extraña muerte de Isildur.

Para ese entonces, hacía ya largo tiempo que Gondor estaba amenazado por el reino cercano de Mordor. En el año 3018 de la Tercera Edad, el señor oscuro Sauron decidió emprender finalmente la Guerra del Anillo y atacó a la ciudad en ruinas de Osgiliath debido a que esta resguardaba un pasaje a Minas Tirith. Faramir y Boromir comandaron la defensa y estuvieron entre los pocos que lograron sobrevivir cuando la mitad oriental de Osgiliath fue tomada y los puentes, situados a lo largo del Río Anduin, fueron destruidos.

En La Comunidad del Anillo se relata que, poco antes de la batalla, Faramir había tenido un sueño profético que más tarde se le volvería recurrente, y que incluso se le presentaría a Boromir una vez. En el sueño, una voz hablaba sobre el concilio que iba a tener lugar en Imladris, lejos al norte de las fronteras de Gondor, sobre «el despertar del "Daño de Isildur"» y «la aparición del "Mediano"». Faramir decide entonces viajar hacia Imladris para escuchar el consejo de Elrond, el Medio Elfo, pero Boromir exige llevar a cabo dicha misión él mismo. Dicha exigencia fue aprobada por Denethor y por su consejo de ancianos en detrimento de las intenciones de Faramir; por ello, este último no tuvo otra alternativa que quedarse defendiendo a Gondor en los campos de batalla.

Las dos torres


Faramir se encontró por primera vez con los hobbits Frodo Bolsón y Samsagaz Gamyi en Ithilien, y reconoció en ellos a los «Medianos» mencionados en sus sueños. Faramir interrogó a Frodo sobre su misión y este reveló que había partido desde Rivendel junto con otros ocho compañeros. Asimismo, Faramir preguntó recurrentemente por Boromir mientras duraba la interrogación.

Una noche, mientras hacía guardia, Faramir descendió hasta el Anduin después de haber visto un bote llevado por la corriente del río. El bote contenía el cuerpo sin vida de su hermano, que había sido asesinado por los orcos.

En el refugio secreto de los montaraces de Ithilien detrás de la catarata, Henneth Annûn, Faramir también le preguntó a Frodo sobre el Anillo Único, pero el hobbit trató de evadir el tema. Por lo tanto, Faramir llegó a la conclusión de que el hobbit llevaba consigo a una de las grandes armas de Sauron, los Anillos de Poder. Sam accidentalmente habló del deseo de Boromir de poseer el Anillo Único y terminó revelando de este modo el objeto que Frodo estaba portando. Llegada esa circunstancia, Faramir mostró la crucial diferencia entre él y su orgulloso hermano: al contrario de lo que temían los hobbits, Faramir sí fue lo suficientemente sabio como para entender que semejante arma no podía ser utilizada por un simple hombre como él y que aunque realmente la desease con mucha fuerza, ese deseo debía ser resistido.

¡Pero no temas! Yo no me apoderaría de esa cosa ni aun cuando la encontrase tirada en la orilla del camino. Ni aunque Minas Tirith cayera en ruinas, y solo yo pudiera salvarla, así, utilizando el arma del señor oscuro para bien de la ciudad, y para mi gloria. No, no deseo semejantes triunfos, Frodo hijo de Drogo.                                                                                                                    

                                                                                                                         Faramir 

Además, habiendo pasado por esta experiencia, Faramir se dio cuenta de la terrible tentación que su hermano había tenido que enfrentar y supo que Boromir, de haber tenido la posibilidad concreta de colocarse el Anillo Único, no habría sido capaz de oponer resistencia alguna a la seducción que el objeto habría ejercido sobre él. Faramir se convirtió, con estos sucesos, en el único ser humano —junto a Aragorn el montaraz del norte— que logró superar exitosamente la tentación del Anillo Único.

Finalmente, les dio provisiones a los dos hobbits y los dejó continuar con su misión; sin embargo, juzgó necesario advertile a Frodo que su guía, Gollum, era una criatura traicionera y que un extraño terror desconocido habitaba en Cirith Ungol, a donde Gollum los conducía. 



El retorno del Rey
La mañana siguiente en Cair Andros Faramir envió a su compañía hacia el sur para reforzar la guarnición ubicada en Osgiliath, en tanto que él y tres de sus hombres se encaminaban a Minas Tirith. Mientras transitaban este camino fueron perseguidos por los Nazgûl, servidores de Sauron, pero Gandalf acudió hacia ellos en su ayuda y espantó temporalmente a los espectros.

Faramir llegó a Minas Tirith y allí le relató su encuentro con Frodo y Sam a Gandalf y a su padre. Denethor se disgustó sumamente con el hecho de que Faramir le hubiese permitido a los hobbits intentar ingresar a Mordor con el Anillo, en lugar de llevarlos nuevamente hacia Minas Tirith para que fuese escondida la joya.

El lugarteniente de Sauron, el señor de los Nazgûl, condujo una fuerza mucho mayor a la de Gondor que partió de Minas Morgul y atacó Osgiliath. Después de que esta última fuese tomada, Faramir, que comandaba la defensa, decidió permanecer con la retaguardia para asegurarse de que la retirada hacia los Campos del Pelennor no conllevase ningún riesgo. Él resultó gravemente herido por una felcha haradrim y por el Puñal de Morgul del señor de los Nazgûl. Afortuandamente para él, todos los soldados de caballería de la ciudad acudieron en su ayuda y lo llevaron de vuelta a Minas Tirith.

Cuando Faramir arribó inconsciente a Minas Tirith, Denethor creyó que su hijo estaba fatalmente herido. Este pensamiento, sumado a una visión que había tenido en una palantir, hicieron que Denethor perdiera el juicio. Ordenó a sus sirvientes que construyeran una pira funeraria en la Casa de los Senescales para él y para su hijo. Peregrin Tuk, que cumplía la función temporaria de sirviente de Denethor, alertó a Gandalf y a Beregond, uno de los Guardias de la Torre con quien había entablado amistad. Gandalf y este lograron detener justo a tiempo el inminente sacrificio de Faramir, mientras que Denethor, loco de pena, saltó en la pira ardiente y se quemó vivo.

Dos días después, ya con la batalla terminada, Aragorn acudió en ayuda de Faramir y lo revivió con hojas de la planta athelas en las Casas de Curación. Durante los días subsiguientes, mientras aún se encontraba en plena recuperación en las Casas, Faramir conoció a la dama Éowyn de Rohan, hermana del rey Éomer de los Rohirrim. La belleza y el porte orgulloso de esta mujer, así como la pena que ella sentía por él, lograron que Faramir se enamorara. En primera instancia, Éowyn rechazaba sus avances, solo deseando ir a la guerra para encontrar el honor en la muerte, pero pronto la joven se percató de que ella correspondía el amor del hijo de Denethor.

Faramir sirvió como senescal gobernante durante un breve tiempo y comenzó a preparar la ciudad para la llegada de Aragorn, quien era ahora el rey de Gondor. En el día de la coronación oficial, Faramir renunció a su cargo. Aragorn, sin embargo, anunció que mientras su linaje durara, Faramir y sus descendientes serían senescales de Gondor.

Además, Aragorn le otorgó el título de «príncipe de Ithilien» a Faramir, quien se convirtió —junto al príncipe de Dol Amroth— en el nuevo comandante en jefe del ejército del rey Elessar. En una carta dirigida a un lector de El Señor de los Anillos, Tolkien escribió que los deberes de Faramir también incluían ser guardia residente del principal puesto de avanzada oriental de Gondor, reconquistando territorios perdidos y liberándolos de bandidos y orcos. Entre los territorios y lugares que debían ser saneados se destacaba Minas Morgul,11 la antigua ciudad gondoriana denominada «Minas Ithil» que Sauron había capturado y renombrado hacía mucho tiempo. Faramir también cumplía el tradicinal rol del senescal, actuando como el consejero principal del rey y gobernando a Gondor en su ausencia.

Faramir estableció su residencia con Éowyn en Emyn Arnen, donde ambos tuvieron un hijo llamado Elboron. Después de la muerte de Faramir en el año 120 de la Cuarta Edad, su hijo lo sucedió en todos sus títulos. Barahir, nieto de Faramir, escribió Los Relatos de Aragorn y Arwen, los cuales fueron transcritos en el Libro del Thain en forma abreviada por Findegil.



Caracteristicas

En lo que respecta al aspecto físico, Tolkien escribió que Faramir se asemejaba en gran medida a Boromir,6 13 quien en su momento fue descrito como «un hombre alto de cara hermosa y noble, cabellas», lo cual es, en cierto modo, extraño. Esta última característica fue descrita por Pippin:

Faramir era un hombre de alta nobleza, semejante a la que por momentos viera en Aragorn, menos sublime quizá pero a la vez menos imprevisible y remota: uno de los Reyes de los Hombres nacido en una época más reciente, pero tocado por la sabiduría y la tristeza de la Antigua Raza. [...] Era un capitán a quien los hombres seguirían ciegamente, [...] aun bajo la sombra de las alas negras.
                                                                                                                   Peregrin Tuk 
Faramir-tj01.JPG
La personalidad de Faramir se describe principalmente en los apéndices de El Señor de los Anillos.

Leía en el corazón de los hombres con tanta penetración como su padre, y lo que en ellos leía lo movía a la piedad antes que al desprecio. Era de porte gentil, y un amante de la ciencia y de la música, por lo que muchos en aquellos días juzgaban su coraje menor que el de su hermano. Pero no era así, salvo en que no buscaba la gloria en el peligro sin propósito.6

Apéndices de El Señor de los Anillos

Faramir era muy distinto a su hermano en cuanto a la personalidad: según el primero, la sabiduría y el conocimiento prevalecían sobre la fuerza y el poder. Su capacidad de liderazgo, así como su habilidad con las armas y su juicio noble pero severo, lo convirtieron en un guerrero muy respetado y tenido en alta estima no solo por el ejército, sino por todo el pueblo de Gondor. Durante la Guerra del Anillo, Faramir defendió a Gondor de las fuerzas de Sauron en muchos frentes, pero no disfrutaba luchar solamente por su propio beneficio. Mucho después de completar El Señor de los Anillos, Tolkien escribiría «si algún personaje se me parece, este es Faramir».4 La relación de Faramir con la guerra reflejaba la experiencia del mismísimo autor: Tolkien había sido soldado durante la Primera Guerra Mundial y había luchado en la Batalla del Somme.

Tolkien plasmó su sueño de la «oscuridad inexpugnable» en el personaje de Faramir, quien le relata dicho sueño a Éowyn en el quinto capítulo de El retorno del Rey. Sobre esto, Tolkien escribió: «Porque cuando Faramir habla de su visión privada de la Gran Ola, habla por mí. Esa visión y ese sueño han estado siempre conmigo, y ha sido heredado (solo lo descubrí recientemente) por uno de mis hijos».

martes, 19 de febrero de 2013

Theoden





Théoden nació en el 2948 de la Tercera Edad del Sol (T. E.) en Gondor. Cinco años después, su abuelo, el rey Fengel de Rohan, falleció y su familia, aunque de mala gana, se trasladó a Edoras para que su padre ocupara el trono. Por aquella época, el mago Saruman fortificó Isengard, se erigió su señor y comenzó a conspirar contra Rohan. En el 2963 T. E. nació Théodwyn, la más pequeña de las hermanas de Théoden y a la que más cariño tenía

Se convirtió en rey después de la muerte de su padre en 2980. Théodwyn vivió con él en Edoras. Se casó con Elfhild, quien murió dando a luz a su primer hijo, Théodred. Luego de que su hermana Théodwyn y su esposo Éomund murieran, adoptó a sus hijos: Éomer y Éowyn.


En principio era un rey bueno, fuerte y carismático, y como todo Hombre de la Marca, un muy hábil jinete. Tenía el cargo de primer Mariscal de la Marca luego de la muerte de Éomund, que cumplía antes esta función. Su espada tenía de nombre Herugrim.

La salud de Théoden comenzó a decaer a principios del 3014 T. E. y asumió una dependencia cada vez mayor hacia su consejero Gríma, quien servía en secreto a Saruman y pudo haber inducido o agravado la enfermedad del rey mediante venenos. Théodred y Éomer eran los obstáculos principales del mago para conquistar Rohan y Gríma trató de desacreditarles ante Théoden. En los últimos años antes de la Guerra del Anillo, Rohan era amenazado de nuevo por orcos y dunlendinos, que operaban guiados por Saruman desde Isengard.

Luego que Théodred fue mortalmente herido en la primera Batalla de los Vados del Isen enfrentándose a los ejércitos de Isengard, Eomér pasé a ser el heredero de Théoden.

Cuando Gandalf y Aragorn se aparecieron en Edoras, Théoden no le prestó mayor atención al consejo que traían, pero luego de que Gríma fuese desenmascarado y el rey retomara sus sentidos, aceptó luchar contra Isengard, le devolvió los poderes a su sobrino (a quien Gríma había desterrado) y a pesar de su avanzada edad retomó su espada Herugrim y lideró a los rohirrim en la Batalla de Cuernavilla.

Por el Juramento de Eorl, una eterna alianza entre Rohan y Gondor, Théoden encabezó a los rohirrim para luchar en la Batalla de los Campos del Pelennor, arengando a sus caballeros con las siguientes palabras:

¡De pie, de pie, Jinetes de Théoden!
Un momento cruel se avecina: ¡Fuego y matanza!
Trepidarán las lanzas, volarán en añicos los escudos,
¡Un día de la Espada, un día rojo, antes de que llegue el alba!
¡Galopad ahora, galopad a Gondor!


— J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos

En esta batalla derrotó a la caballería de los haradrim. Fue mortalmente herido luego de que su caballo Crinblanca cayera encima de él al ser atravesado por una flecha. Fue vengado por Éowyn y Merry, quienes habían cabalgado a la guerra en secreto, y en sus últimos momentos se despidió de su sobrina y proclamó rey a Éomer

El cuerpo del rey se mantuvo en Minas Tirith hasta después de la derrota de Sauron, cuando fue enterrado en Rohan.

En la trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos, Théoden, interpretado por Bernard Hill, muere de manos del Rey Brujo y su arenga antes de la batalla es diferente:

«Cabalgad, sin temor a la oscuridad, luchad, luchad jinetes de Théoden. Caerán las lanzas, se quebrarán los escudos, aún restará la espada, rojo será el día hasta el nacer del sol. Cabalgad, galopad, cabalgad, hasta la desolación y el fin del mundo, muerte, muerte, muerte. ¡Adelante Éorlingas!»

Eowyn

Etimología y significado del nombre 

Éowyn es un nombre en idioma anglosajón, que Tolkien usó en sus escritos para representar la lengua de los jinetes de la Marca, el rohírrico, con el fin de conseguir que a los oídos ingleses los nombres y textos de Rohan sonaran como habría sonado el auténtico rohírrico a un hablante de oestron: remotamente familiar, pero arcaico. Puede ser traducido como ‘amante de los caballos’ o ‘señora de los caballos’ (eoh →éo- = ‘caballo de guerra’ + wyn = ‘alegría’, ‘placer’).
Tolkien también emplea los apelativos de «Blanca Dama de Rohan», «Dama de Emyn Arnen» y «Dama de Ithilien» para referirse a Éowyn. Durante la acción previa a la Batalla de los Campos del Pelennor narrada en la novela, Éowyn se disfraza de varón, empleando para ello el nombre «Dernhelm».3

Descripción

Tolkien la describe como una bella doncella guerrera, más dispuesta a tomar las armas que a realizar labores domésticas. Supuestamente traslucen en ella la gracia, orgullo y frialdad de su abuela, Morwen de Lossarnach, mujer de Gondor y esposa del rey Thengel, a quien los rohirrim habían llamado «Resplandor del acero»:
Tenía un rostro muy hermoso y largos cabellos que parecían un río dorado. Alta y esbelta era ella en la túnica blanca ceñida de plata; pero fuerte y vigorosa a la vez, templada como el acero, verdadera hija de reyes. Así fue como Aragorn vio por primera vez a la luz del día a Éowyn, Señora de Rohan, y la encontró hermosa, hermosa y fría, como una clara mañana de primavera que no ha alcanzado aún la plenitud de la vida.

J. R. R. Tolkien, «El rey del Castillo de Oro» en El Señor de los Anillos.

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Es una mujer valiente y luchadora que no puede quedarse sin hacer nada para ayudar a su pueblo, yendo a la batalla en contra de las órdenes de su tío el rey. En la versión original del libro, Éowyn se designa a sí misma “Shieldmaiden of Rohan”: una «doncella escudera» de Rohan. Este título sitúa a Éowyn en la tradición típica de una skjaldmö (“shieldmaiden” en inglés); las «doncellas escuderas» de las sagas escandinavas como, por ejemplo, Hervör, la hija de Heiðrekr en la Saga Hervarar (o del rey sabio Heiðrekr) oBrynhildr en la Saga Volsunga. En particular, la Saga Hervarar se considera una fuente importante de inspiración de El Señor de los Anillos.

Historia ficticia

Éowyn nació en el año 2995 de la Tercera Edad del Sol. Su padre Éomund murió cuando ella tenía siete años, persiguiendo a una banda de orcos en 3002 T. E.; y su madre Théodwyn enfermó y también murió poco después. El rey Théoden de Rohan, tío materno de Éowyn, la adoptó junto a su hermano Éomer, tratándolos desde aquel momento como si hubieran sido sus propios hijos.

Durante parte de su vida adulta se vio con la obligación de cuidar de su decrépito tío Théoden, hechizado por Saruman y convertido en un anciano que apenas se tenía en pie. Éowyn le quería profundamente, pues era como un padre para ella, y por eso le dolía verlo convertido en un ser sin voluntad, habiendo sido antes valiente y honorable. Ante la decadencia de su casa, ansiaba otros horizontes donde hubiera valentía y honor. Por ello, cuando conoció a Aragorn, llegó a admirarlo tanto que creyó enamorarse de él.



Durante la Guerra del Anillo cuidó de su pueblo, primero en Edoras y luego en el Sagrario. Desde allí vio partir a Aragorn rumbo a los Senderos de los Muertos y le pidió que la llevase con él, a lo cual Aragorn gentilmente se negó. Tras esto, cuando las tropas de Rohan se preparaban para la batalla en Gondor, ella se disfrazó de hombre y se unió a los jinetes, llevando con ella al hobbit Merry, que también había sido dejado atrás en un intento de protegerle, puesto que ambos ansiaban intervenir en el decisivo combate. En la Batalla de los Campos del Pelennor se enfrentó al Rey Brujo con la ayuda de Merry, y le dio muerte. Sobre este, el elfo Glorfindel había profetizado años antes que no caería «por mano de hombre» y en efecto murió a manos de una mujer y un hobbit.

Éowyn quedó gravemente herida al haber recibido el aliento del nazgûl, por lo que fue llevada a las Casas de Curación de Minas Tirith, al cuidado de Ioreth, y allí fue curada con athelas por Aragorn mientras estaba inconsciente. Allí estaba también Faramir, y en los días en que ambos se recuperaban de sus heridas surgió entre ellos el amor, y la melancolía la abandonó para siempre. Una vez terminada la Guerra del Anillo se desposó con este, con quien tuvo un hijo, Elboron. Residió junto a él en Emyn Arnen, renunciando a la guerra y consagrándose como una gran curadora.

Creación y evolución del personaje

En un principio, Tolkien pretendió que Éowyn se casara con Aragorn. Más tarde, sin embargo, se decidió en contra de esta opción porque Aragorn le parecía «demasiado viejo, señorial y estirado» para ella. También consideró la posibilidad de que Éowyn fuera la hermana gemela de Éomund, y que muriese «para vengar o salvar a Théoden». Incluso barajó la opción de manejar un Aragorn realmente enamorado de
Éowyn, y que jamás se casara tras la muerte de ella.

En cierto momento, Tolkien describió a Éowyn como «una severa amazona»; pero más tarde escribió: «aunque no tenga el carácter de “una niñera”, no es realmente una soldado o amazona, pero como muchas mujeres valerosas fue capaz de gran coraje y nobleza militar durante una crisis», aludiendo a la frase que Éowyn dirige a Aragorn en la novela: «Pero ¿no soy por ventura de la Casa de Eorl, una virgen guerrera y no una nodriza seca?».

Por tanto, para los esquemas mentales de Tolkien, Éowyn no habría sido el «nombre real» en rohírrico del personaje, sino una representación del mismo en anglosajón. Ese «nombre real» que nunca fue proporcionado por Tolkien debería, al igual que el deÉomer y Éomund, empezar con el formante Lô- o Loh-, que significa ‘caballo’ en rohírrico: la partícula que Tolkien representa en anglosajón con el elemento Eoh-.

jueves, 14 de febrero de 2013

Eomer


Éomer (2991 T. E. - 63 C. E.) era hijo de Éomund y Théodwyn, hermana del reyThéoden de Rohan. Éomund murió persiguiendo a una banda de orcos en Estemnet en el año 3002 de la Tercera Edad y su esposa, movida por la tristeza, le siguió poco después. Théoden adoptó a Éomer y a su hermana Éowyn criándolos como hijos suyos en compañía de Théodred, su heredero. A la edad de 26 años fue nombrado Tercer Mariscal de la Marca de los Jinetes y se le otorgó el mando del Folde Este, cargo que había ostentado su padre.
Durante la Guerra del Anillo dio caza a los orcos que llevaban prisioneros a Merry yPippin, encontrándose después con Aragorn, Legolas y Gimli y dándoles licencia para transitar por Rohan. A su regreso a Edoras, esta medida le costó perder el favor del rey Théoden, quien por mediación de Gríma, le hizo detener. No sería hasta la llegada aMeduseld de Gandalf y roto el maleficio que pesaba sobre él que el hijo de Éomund recibiría de nuevo sus honores y prebendas. Éomer tuvo un destacado papel en la batalla de Hornbühr (Cuernavilla), en el desfiladero de Helm, donde Rohan conjuró la invasión dunlendinay la traición de Isengard, a donde cabalgó con Gandalf y Théoden para parlamentar con Saruman.
Al morir Théodred, el hijo del rey, en los Vados del Isen, Éomer se convierte en heredero de Théoden, acudiendo a Minas Tirith como Segundo Mariscal y siendo ya rey al acabar la Batalla del Pelennor, donde fue uno de los principales capitanes del Oeste en la victoria. Como tal fue protagonista del señuelo del Morannon y celebró con regocijo la victoria final frente a Sauron.
Acabada la guerra, Éomer está presente en la coronación del rey Elessar, renovando la antigua alianza entre sus dos naciones. Fruto de este acuerdo llegaría su boda con Lothíriel, hija del príncipe Imrahil de Dol Amroth, y fruto de la boda nacería su heredero, Elfwine el Hermoso, que reinaría después de él. Fue coronado en Edoras como Éomer I Éadig («el Afortunado»), primer rey del tercer linaje y decimoctavo de la Marca desde Eorl el Joven. Su gobierno estuvo marcado por las constantes guerras en el este y en el sur de Endor, a las que acudió merced a la alianza con Gondor. Con su reinado se inicia una época de paz y prosperidad dentro de las fronteras de Rohan, recuperándose la ganadería y el comercio a niveles por encima de los de antes de la guerra. Las manadas de caballos volvieron a extenderse por el Páramo Norte y la Marca Occidental regresó al control del reino.




Boromir


Etimología y significado del nombre
Boromir fue descrito por Tolkien como un nombre «mixto»; posiblemente combine elementos en quenya y en sindarin: bor(on)-(«inquebrantable» en sindarin) + mîr («joya» en sindarin) o + míre (también «joya», pero en quenya); para dar un significado de «Joya inquebrantable». Sin embargo, los Senescales de Gondor solían elegir nombres «mentados en antiguas canciones e historias de la Primera Edad», sin atender a su significado, por lo que el nombre «Boromir» pudo haber sido adoptado simplemente por copia del deBoromir, un adan de la Casa de Bëor en la Primera Edad, mencionado en El Silmarillion.
Historia
Antes de la Guerra del Anillo
Boromir nació en 2978 T. E. Era hijo de Denethor y de Finduilas, hija del príncipe Adrahil de Dol Amroth. Desde muy joven se destacó en el uso de las armas y en la destreza guerrera, lo que llevó a colocarlo en las preferencias de su padre, como hijo predilecto. De caracter fuerte y orgulloso, siempre tuvo el deseo de devolver a Gondor el antiguo esplendor. Además no podía entender cómo su familia no había podido superar la tradición, convirtiéndose los Senescales Regentes en Reyes, puesto que para él era improbable que existiera el verdadero heredero de Isildur, y le dolía profundamente que, a pesar de tantos años de Senescales al frente de Gondor, estos no podían conducirlo como reyes. Este pensamiento acentuó aún más su orgullo y fue una guía para toda su vida.
En el año 3018 de la Tercera Edad del Sol dirige la defensa de la costa occidental del Anduin del ataque de los ejércitos de Mordor, dirigidos por el Rey Brujo de Angmar. Junto a su hermano Faramir contraataca a las fuerzas orcas que acababan de conquistarOsgiliath. En la batalla logra hacer que los orcos se retiren a la rivera oriental del Anduin y destruye el puente de Osgiliath, impidiendo el ataque a Minas Tirith, y avanza hasta Ithilien, devolviendo a los ejércitos orcos hasta Minas Morgul.
El sueño
Estando en plena campaña contra los orcos de Mordor, y junto a su hermano menor Faramir, tiene un extraño y profético sueño (que Faramir ya había tenido varias veces) en el que una voz le decía: "(...)Busca la espada quebrada, que está en Imladris; habrá concilios más fuertes que los hechizos de Morgul. Mostrarán una señal de que el Destino está cerca: el Daño de Isildur despertará, y se presentará el Mediano..." Tras contárselo a su padre, este lo único que consintió en decirle, fue que Imladris era el lugar en donde vivíaElrond el Medio Elfo y los más grandes maestros del saber. Por el deseo de acabar con Sauron, marchó a Rivendel a pesar de una discusión con su hermano Faramir y por tratarse del primogénito. Boromir partió en su lugar buscando una respuesta. "(...)Yo (Faramir) había sido elegido por mi padre y los ancianos, pero él se adelantó, por ser el mayor y el más osado, y no escuchó razones." Y tras 110 días de viaje, en el que sufrió muchas peripecias, hasta incluso llegar a perder su caballo en Tharbad, llegó para participar del Concilio de Elrond y buscar respuestas al enigma.
Las dudas de Boromir

El interés de Boromir por el Anillo Único

El interés de Boromir por tener al Anillo Único no respondía, como en el caso de Isildur, a una ambición desmedida por poder, sino más bien a la necesidad de usarlo contra el propio mal para salvar a su pueblo, como quedó claro cuando en el Concilio de Elrondpropuso llevar el anillo a Minas Tirith para ayudar en la lucha contra Mordor, y a pesar de las advertencias de Gandalf y del Medio-Elfono quedó convencido. Algo de su personalidad se trasluce en su posición al respecto y el que mejor lo explica es su hermano Faramir, cuando sostiene que desde joven lo enojaba la idea de que su padre no fuera Rey. Además Faramir, al enterarse por boca de Frodo del intento de quitárselo, decía que si el Anillo "(...)fuese un talismán que procurara ventajas en la guerra, puedo creer por cierto que Boromir, el orgulloso y el intrépido, el a menudo temerario Boromir, siempre soñando con la victoria de Minas Tirith (y con su propia gloria) haya deseado poseerlo y se sintiera atraído por él..."
Orgullo, fidelidad a su casa y osadía parecieran ser los componentes de la personalidad de Boromir que lo llevaron en búsqueda de respuestas al sueño y luego a desear el Anillo. Al decir de Sam el mismo Boromir llevaba el peligro en sí mismo, puesto que apenas vio el Anillo quiso tenerlo para si.
En el Concilio de Rivendel
Ya en el Concilio de Elrond, Boromir planteo su disconformidad sobre la idea de llevar el Anillo a su destrucción, puesto que creía que era mejor llevarlo a Gondor y aprovechar su poder para derrotar a Sauron. Para él la Espada de Elendil (Narsil), forjada de nuevo, y la posesión del Anillo Único serían unas herramientas poderosas para derrotar definitivamente a Sauron; e incluso pregunto: “(...)¿Por qué no pensar que el Gran Anillo ha llegado a nuestras manos para servirnos en esta hora de necesidad? Llevando el Anillo, los Señores de los Libres podrían derrotar al enemigo...”
Como se ve Boromir no alcanzaba a comprender que el poder del Anillo termina destruyendo a quien lo posee, puesto que como dijo Elrond "(...)La fuerza del Anillo, Boromir, es demasiado grande para que alguien lo maneje a voluntad, salvo aquellos que ya tienen un gran poder propio. Pero para ellos encierra un peligro todavía más mortal. Basta desear el Anillo para que el corazón se corrompa".
Con muchas dudas terminó aceptando la idea de destruirlo en lugar de utilizarlo. Pero las cosas cambiaron cuando Gandalf cayó enMoria. Allí la Compañía comenzó a dudar de cual debía ser el destino del Anillo, puesto que el principal guía (ahora caído) era quien con más fuerza había impuesto la idea de destruirlo. Y Aragorn, al quedar al frente del grupo de valientes, sintió que su sangrenúmenóreana lo ponía en la disyuntiva de seguir con la compañía hacia Mordor o correr en ayuda de Gondor. Esto probablemente despertó en Boromir la idea de apoderarse del Anillo para usarlo contra Sauron, tanto que Galadriel se dio cuenta, en Lothlórien, de los pensamientos del hombre de Gondor, aunque no lo reveló en su momento.


Su estancia en Lothlórien
A medida que la Compañía se iba acercando a su destino, las dudas de Boromir se iban acentuando; pero fue la estadía de la Compañía en el Bosque de Lothlórien lo que marcó para Boromir un punto de inflexión en sus dudas acerca del camino a seguir sobre la cuestión del Anillo y como dijimos más arriba la Dama Élfica del Bosque de Lórien se dio cuenta de ello al leer sus pensamientos, cuando en su saludo lo miró directamente a los ojos y buceó en su interior; y el hombre de Gondor no pudo sostener la mirada y quedó sumamente turbado.
Por lo anterior no era de extrañar que al momento de partir del Bosque Dorado se planteara, claramente la duda por el camino a seguir. Incluso el mismo Boromir planteo que su idea era la de regresar a Minas Tirith al decir que elegiría seguir por la orilla occidental delAnduin cruzando el reino de Rohan, en donde encontrarían aliados. Porque para él sería una locura entrar a Mordor sin una fuerza poderosa y sería también "(...)una locura sacrificar vidas...". Para Boromir se trataba de "(...)elegir entre defender una plaza fortificada y marchar directamente hacia la muerte..."
El ofrecimiento de Celeborn de embarcaciones élficas y el conocimiento de que por tierra era peligroso el viaje, pospuso la discusión, puesto que hasta no llegar a los saltos del Rauros no tendrían que definir.
Boromir en la Comunidad del Anillo
Su presencia en la Comunidad del Anillo obedecía al hecho de que representaría a uno de los pueblos libres de la Tierra Media que más había aportado a la lucha para contener al Señor oscuro, y además porque el camino elegido para el Portador del Anillo lo llevaba directamente al Sur y parte de las tierras a recorrer se encontraban en Gondor; de ahí que Boromir pensaba que un punto de partida para entrar en Mordor podía ser Minas Tirith. No había abandonado la esperanza de convencer a Frodo y a los demás de la opción de usar el Anillo.
A lo largo de la dura misión, fue un miembro muy valioso para la Comunidad. Ya en el primer tramo del viaje mostró su valentía y decisión.
En Acebeda
En el Paso del Cuerno Rojo, y aprovechando su experiencia en sus viajes por las Montañas Blancas, aconsejó llevar atados de leña para evitar la muerte por congelamiento, lo que salvó a la Compañía en la más grande y extraña nevada caída en el sendero. Su arrojo también permitió despejar un poco el camino, cuando con Aragorn se lanzaron hacia delante, abriendo una brecha en la nieve para evitar que los hobbits murieran congelados. Solo la avalancha de piedras provocada por un raro artilugio les impidió continuar por ese camino. Esto le dio la oportunidad para insistir en que el mejor camino era el Paso de Rohan, idea que fue rechazada por Gandalf, por el temor a ser capturados por Saruman en las cercanías de Isengard.
Por ello, y a pesar de su desacuerdo, la Compañía intentó el cruce por Moria. Cuando se dirigían hacia la Puerta Oeste de la mina debieron luchar contra Lobos de Sauron en Acebeda. Boromir demostró no solo su coraje, sino su habilidad para el uso de la espada, ya que dio muerte a muchos de ellos. Acostumbrado a dar órdenes no aceptaba de buena gana las directivas de Gandalf ni menos deAragorn. Solo su palabra empeñada de acompañar a Frodo y su sentido de lealtad para con los miembros le impedían romper la unidad, pero siempre hacía oír su voz.
En Moria
En las puertas de Khazad-dûm, y sin darse cuenta, Boromir arrojó una piedra (en la película, no fue Boromir quien arrojó la piedra sino Merry, uno de los hobbits) al lago oscuro que rodeaba la entrada a la mina, lo que despertó al monstruoso Guardián de la Puerta, quien atrapó a Frodo. La rápida acción de Sam y de Boromir evitó que el hobbit fuera tragado por la bestia; afortunadamente las puertas ya estaban abiertas y pudieron huir hacia adentro de la mina; cuando comenzaron a andar el camino, Boromir susurró entre dientes, pero la piedra resonante amplificó el sonido convirtiéndolo en un murmullo ronco que todos pudieron oír: "(...) -¡En las profundidades del mundo! Y ahí vamos, contra mi voluntad. ¿Quién nos conducirá en esta oscuridad sin remedio?..."
En Moria luchó bravamente contra los peligros que acechaban en la mina, con los orcos y los trolls en la Cámara de Mazarbul y luego cubriéndoles la espalda al resto que huía hacia el Puente de Khazad-Dûm. Con la aparición del Balrog, Boromir y Aragorn decidieron respaldar al Mago en el desafío; Boromir alzó entonces el cuerno y sopló."(...)El desafío resonó y rugió como el grito de muchas gargantas bajo la bóveda cavernosa. Los orcos titubearon un momento y la sombra ardiente se detuvo..." Gandalf les gritó que huyeran con los otros pero Aragorn y Boromir hicieron caso omiso de la orden y afirmando los pies en el suelo se quedaron juntos detrás de Gandalf, en el extremo del puente; y solo cuando el Mago cayó al abismo, ambos corrieron apresuradamente hacia la salida, en el momento mismo que el puente se derrumbaba. Todos corrieron desesperadamente hacia fuera de la mina a una orden de Aragorn; Boromir cerraba la marcha corriendo en la retaguardia.
Ya fuera de peligro por el momento, todos dieron rienda suelta a su tristeza, pero la marcha continuó porque los Orcos podrían seguirlos, hasta que pasado el Lago Espejo Aragorn recordó a los heridos y llamó a Boromir para que lo ayudara; el capitán de Gondor alzó a Frodo entre sus brazos y lo llevó hasta las cercanías de un arroyo que descendía de las Montañas Nubladas y se unía al Cauce de Plata, en donde Aragorn curó y lavó las heridas de Sam y de Frodo.
En el Bosque Dorado
Como vimos más arriba, la estadía en Lothlórien fue crucial para Boromir y para el destino de la Compañía. Si bien se repusieron de las duras penalidades sufridas, la discusión sobre los caminos a seguir duró bastante tiempo y al fin cuando partieron desde el embarcadero en la confluencia entre el Anduin y el Celebrant, la suerte de todos los miembros y en especial del Capitán de Gondor, estaba echada.
Celeborn dio explicaciones precisas de las rutas posibles a tomar y Galadriel ofreció regalos acordes con las necesidades y con las expectativas de los viajeros; a Boromir le dio un cinturón de oro.
En el Anduin y en Sarn Gebir
Durante el viaje por el Río Grande hacia el sur, la duda y el deseo de poseer el anillo fueron adueñándose de la mente de Boromir y lo mostraba con algunas actitudes que denotaban esa lucha interna; Merry y Pippin, que viajaban con él en la barca lo advirtieron, aunque sin saber la razón; veían que éste estaba muy nervioso, murmuraba palabras ininteligibles, siempre trataba de acercar su barca a la de Frodo y en varias ocasiones Pippin observó una rara luz en los ojos del Dúnadan del Sur.Salir del Bosque Dorado no hizo otra cosa que alimentar un sentimiento de indefensión en todos los miembros de la Comunidad del Anillo, puesto que el momento crucial se acercaba pronto y nadie creía tener la fuerza suficiente para llevar a buen término la Misión, excepto Boromir; "(...)En cuanto a mí -dijo-, el camino de regreso está adelante y no atrás..."
En Sarn Gebir fueron atacados por orcos y cuando Aragorn planteó cruzar los rápidos llevando las barcas por un sendero hasta un muelle río abajo, Boromir expuso abiertamente su disconformidad; dijo que no valía la pena seguir por el río puesto que era más fácil, para llegar a Minas Tirith, emprender el camino por el oeste y el sur hasta el Entaguas desde donde estaban; Aragorn le contestó que eso podía ser factible si iban a la Ciudad, pero que todavía no estaba decidido y "(...)ese rumbo puede ser más peligroso de lo que parece...". La discusión se zanjó, momentáneamente, puesto que los otros miembros se pusieron de lado del Dúnadan del Norte. En esas instancias, más aún estando en territorio propio, su humor cambió y se puso irónico y despreciativo.
La muerte de Boromir
En los prados de Parth Galen, a los pies del Amon Hen, donde los miembros de la Comunidad tuvieron que decidir si seguían hacia el Sur o cruzaban el río Anduin haciaMordor, Frodo, el Portador del Anillo, se apartó de los demás para reflexionar sobre el camino a seguir. En realidad ya lo tenía decidido pero temía llevar a la Compañía puesto que lo consideraba un viaje sin retorno y no quería arriesgar la vida de ninguno de sus amigos. Además, no quería exponerlos a las tentaciones del Anillo. Mientras pensaba como decírselos, llegó hasta el prado que se extendía a los pies del Amon Hen y se sentó a meditar.
Boromir le siguió con la intención de hacerle cambiar de opinión sobre la destrucción del Anillo ya que, como sabemos, consideraba una locura dejar que Frodo fuera con el Anillo hasta Mordor. Lo encontró sentado en una piedra y se le acerco por la espalda; Frodo enseguida se percató de que alguien estaba detrás de él y se dio vuelta rápidamente, y vio a un Boromir sonriente y de cara bondadosa; pero no le gustó un extraño resplandor en sus ojos cuando le planteó de nuevo su tesis de que el Único debía estar enMinas Tirith; ante la negativa del Hobbit, Boromir mostró que sus intenciones eran tomarlo por la fuerza, mientras el Portador no lo cediera voluntariamente. Hasta su tono de voz cambió y Frodo se dio cuenta de ello y sintió miedo. El gondoriano siguió insistiendo pero la negativa de Frodo se acentuó, y Boromir comenzó a caminar de un lado a otro, impaciente, nervioso, y hablándole en contra de lo que en el Concilio de Elrond se había dicho. Fuera de sí, saltó sobre Frodo intentando sacarle el Anillo; pero el hobbit lo esquivó y se puso el Anillo desapareciendo de la vista del hijo de Denethor. Esto lo enfureció tanto que, a ciegas, intentaba atrapar a Frodo, gritándole y maldiciéndolo; enseguida comenzó a correr tratando de alcanzar al invisible Hobbit y un poco más adelante tropezó y cayó al piso, golpeándose y quedando tendido de bruces por un largo rato.
La caída y la lejanía del Anillo pareció despejar su mente y hacerlo volver en sí. La maldad del Anillo lo había dominado, como parecía ser el efecto que causaba a todo ser, cuando se acercaban al Único; se levantó llorando: se había dado cuenta de su locura y ahora le pesaba el remordimiento en el alma. Desesperado por lo que había hecho, Boromir regresó al lugar en donde lo esperaba el resto de la Comunidad y al llegar contó parte de los sucedido; todos se desesperaron, pero Sam se enfureció porque entendió que Frodo se había puesto el Anillo, porque quería huir de Boromir; y antes de que pudiera decir nada todos salieron corriendo, desesperados a buscar al Portador
Su última batalla
Aragorn, que no pudo contener la desbandada, le ordenó a Boromir que siguiera a Merry y a Pippin para protegerlos mientras él seguía a Sam. El Hombre de Gondor fue tras ellos y los alcanzó como a una milla en un claro de un pequeño bosque; luchando contra un grupo de uruk-hai que, curiosamente, no trataban de matar a los hobbits sino de atraparlos. La embestida de Boromir' diezmó a losuruk-hai; pero cuando trataban de volver hacia la costa, fueron atacados de nuevo por un grupo más numeroso.
Boromir sopló su gran cuerno hasta que se partió. Luchó bravamente en esta segunda embestida, mató a más de una veintena antes de ser traspasado por numerosas flechas: Se apoyó en un árbol grande y lentamente cayó hasta quedar sentado en el suelo. Así lo encontró Aragorn, quien lo tomó entre sus brazos, y abriendo los ojos le dijo: "(...)Traté de sacarle el Anillo a Frodo -dijo-. Lo siento. He pagado. -Echó una ojeada a los enemigos caídos; veinte por lo menos estaban tendidos allí cerca. Partieron- dijo. -Los Medianos, se los llevaron los orcos. Pienso que no están muertos. Los orcos los maniataron-. -¡Adiós, Aragorn! ¡Ve a Minas Tirith y salva a mi pueblo! Yo he fracasado..." Y no dijo más. Sólo sonrió cuando Aragorn le dijo que había realizado una gran hazaña, luego le tomó la mano y lloró.
Así los encontraron Legolas y Gimli, quienes al ver la escena se sintieron abrumados por el dolor. Luego de su muerte su cuerpo fue puesto en una de las barcas que los elfos les habían facilitado en Lothlórien